La semana pasada había un nuevo personaje en el estadio, un perro grandecito, que se paseaba con su paso cansino por todos lados. Parecía apaleado, feo, pelado, chandoso. Me llamó la atención por su mirada de perro sin dueño, cansado y sin ilusiones. Cuando al tercer día que volvimos, ya el chandoberman tenía nueva dueña. […]
Ojos de perro abandonado