Increíble pero cierto, luego de ser como parte de la familia, pues imagínense más de 20 años por ahí mojándome la puerta con su aguas residuales, salpicándome la pared, empapando a todo el que daba papaya y que no se acordaba que al pasar algún carro, nos bañaba. Pues al fin se hizo el milagro, […]
Y por fin taparon el hueco