A veces esos dichos populares se pueden aplicar, cuando son para beneficio propio. Más no cuando lo que sucede es tan lamentable que mejor no hubiera pasado.
Yo ya me había hecho a la idea de que este diciembre pasaría sin mi hijo, que lo habían mandado a trabajar mucho más lejos, asi que no nos daría la sorpresa como años anteriores que llegaba sin que lo esperáramos. Empezando que no le estaban dando ni siquiera un día libre, hasta enero. Pues en estan fechas era mucho más el trabajo, asi que ya no lo esperábamos.Cuando me llamó para contarme que había salido de la clínica y que seguramente podría viajar para la casa. Me asusté un poquito cuando nombró la clínica, pues siempre se piensa lo peor, aunque se le oía de buen nimo. Eentonces me contó que se había trunchado un pie, el mismo que ya tiene lisiado y que si no se cuida con juicio le puede pegar el susto de su vida.
Asi que llegó desde el 30 de diciembre, teniendo buen viaje sin contratiempos y no estaba tan peor, 8 días le dieron de licencia.