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Cosas que pasan

Hoy conocí a mi villano favorito

Esta semana estamos muy solicitados por las ratas de Sevilla, pero no de 4 patas sino las de dos. El sábado pasado unos chicos pidieron prestado el baño, mi hijo si está solo no lo presta, pero como adentro yo estaba con una visita, pues no le vio problema a que entren, se suponen que echamos ojo y como cosa rara, sigo dejando mis cosa  allá, pero no me imaginé que algo tan grande se lo pudieran embolsillar.

Mi villano favorito

Primero entró un jovencito pasadito de kilos, me imagino que vio mi iPod, se lo midió y no le cuadro, pues al salir el chico del baño fui a verificar que mi iPod estaba en su sitio y estaba allí, prendido, al parecer el chico lo estaba manoseando. No le di importancia, lo importante es que no se lo hubiera llevado.

Al ratico su hermana solicitó prestado el baño, entró, se demoro más de lo normal y al salir yo le reparé algo raro en la espalda, de una pensé en mi iPod y de nuevo fui a ver qué estaba allí y lo vi, sin comprobar que si estaba, pues lo que vi fue el estuche, no comprobé que estaba dentro. Por lo tanto por despistada, me lo bajaron.

A la amiga le dio ganas de entrar al baño también y luego yo me desentendí del iPod y seguí jugando parques con ella. Al rato que se fue, fui al baño y oh sorpresa estaba el estuche vació. Ahí mismo que le digo a mi hijo y marido que me habían robado el iPod, la cantaleta de los dos no se dejo esperar, por descuidada.

«Cuántas veces se le dijo que no lo dejara ahí», me decía mi hijo, «cuántas veces se lo guardaba», me dijo el otro. Eso me sobró gallina.

Lo peor de todo es que tuve aviso, pero como soy así de confiada en vez de guardarlo cuando desconfié del chico. En fin, que di papaya y la aprovecharon.

Y como que se ponen de acuerdo para robar. Seguro dirán: estos despistados se les roba muy fácil y ni cuenta se dan. Entonces llegó otro a ensayar a ver si le cuaja. Por poquito logra su cometido, no esperaba que yo estuviera pilas ese día. No me cogió en la hora boba, que suele pasar.

Sucedió de la siguiente manera:

Por la mañana muy temprano llegó un chico a jugar, lo atendió mi marido pues yo me estaba bañando, cuando salí del baño él me dijo cuánto tiempo había pedido el chico para que lo coloque en el computador, pidió media hora, yo le coloque el cronometro, luego me pidió una gaseosa y otra media hora más, a los 5 minutos me dijo que le cambiara el control y luego le sonó el celular y que se tenía que ir.

Él bajó por las escaleras y su rostro se me hizo conocido, ya una vez había tratado de llevarse una consola en una estopa. Me lo pillé en ese entonces y aborté el intento.

Esta vez fue mas normalito, en un morral que llevaba en la espalda se lo había empacado. No sé como se me iluminó la entendedera y cuando le vi la espalda con el  morral subí rápido al segundo piso y que de una veo el hueco.

Mo me explico cómo baje las escaleras sin enredarme, abrí la puerta y de una me fui para la esquina sin decirle nada a los que estaban dentro de la casa, con que tiempo me ponía a decirles que habían robado una consola, se me escapaba el ladrón.

Solo grité el nombre de mi marido como para que estuviera pendiente del negocio que quedaba solo.

Corrí a la esquina a mirar primero a ver para dónde había cogido, mire para todos lados y no vi al chico. Eso se desaparecen a la velocidad de la luz, como había una montonera más arriba, hay una especie de negocio con volquetas que entran y salen me tapaban la visión.

Cuando alcance a ver al chico llegando a la otra cuadra por donde compramos las arepas, si hubiera alcanzado a pasar por los areperos se me pierde la pista, pues ellos tienen un toldo que tapa a la gente que pasa por ahí.

De una que voy a pasar y ahí si se atraviesan motos carros y a esperar que pasen, no vaya a ser que quede descuadrada. Cuando logro cruzar la calle que pego carrera a tratar de alcanzar al chico, que ya lo veía cruzando la otra cuadra.

No me explico como llegue  y lo llame desde la otra orilla, pues como cosa rara el trafico estaba peor que en Cali o cualquier capital, al menos eso me preció en ese momento que no podía cruzar al otro lado.

Yo era: «joven, joven, espere». El se voltea  y al verme yo le hago señales con las manos y le dijo que venga, venga acá, venga que necesito decirle algo.

Él espera que pasen los carros y llega donde donde estoy a ver que me pasa, y yo le voy diciendo necesito que me devuelva lo que se trajo de mi casa. «Como así yo no me traje nada», me va diciendo el careconcha.

«Ah no y esto qué es» le digo tocándole la espalda donde tiene el  morral y que de una le toco la consola.

«Esto es lo que se trajo ladrón»,

«no, no me la quería robar, ya se la devuelvo»

«Ah si pero si no lo alcanzo se desaparece la consola, no creo que la haya tomado prestada y me la fuera a devolver, estamos jodidos con tanta rata suelta.»

Al pasar por donde los de las arepas me preguntan que si llaman a la policía, pues se dieron cuenta de toda la vuelta.

Le pregunto al chico «qué, llamo a la policía?» «no, yo no me robe nada, ahí se la estoy devolviendo, no opuse resistencia ni la trate mal.»

¡Mejor dicho le quede a deber»

Muy caballeroso me acompaño hasta la casa a devolver la consola. Llame a los hombres de la casa para que vieran que había cogido al ladrón mientras ellos estaban curados de la pena sin saber que andaba cazando ratas.

Le dio algo de susto y de una salió despavorido el chico. Pensaría que le iban a hacer algo yo le dije que no lo quería volver a ver por aquí.

Esta vez salimos bien librados. Al fin y al cabo llamar a la policía para qué, al no haber delito lo único que se consigue es echarse de enemigos a los propios ladrones y la policía se lleva la consola como prueba y se quedan con ella.

Así son, se llevan las evidencias y luego no las devuelven, ya ha pasado, por lo tanto a la policía hay que tenerla de lejitos, son un mal necesario, como los médicos.

Tocará tomar medidas de ahora en adelante, nada de bolsos en la parte de arriba, aunque mi marido dijo que el chico no tenia bolso cuando llego, que seguro lo llevaba guardado y lo saco luego y como salió despacio sin afanes. Qué diría: esta se queda aquí en el computador y cuando se den cuenta ya estaré lejos. Le fallaron los cálculos, fue por lana y salió trasquilado.

Ahí me doy cuenta que necesito mas estado físico, pues eso me dio hasta dolor de cabeza. No sé si por la ira de verme robada o por la carrera que me sacudió todos los gordos, pero se imaginan con más estado físico, si así los correteo, la adrenalina es mucha.

Por Amparo Bonilla

Me considero una apasionada de la vida, soy alegre, optimista y siempre encuentro lo bueno de lo malo. Tengo una filosofía de vida que consiste en hacer lo que me gusta, cuando quiero hacerlo y sobre todo sonreír porque la vida serie es muy aburrida...

6 respuestas a «Hoy conocí a mi villano favorito»

Pues sí… Más estado físico, y un cartel a la puerta avisando de que los turcos cortan las manos a los que roban, y que en Colombia también hay machetes.

Yo también estoy de acuerdo en que no hay que dejar nada a la vista si estáis prestando el baño de adentro. O eso, o se monta un baño supletorio bajo las escaleras y que se apañen ahí.

Y en cuanto a las consolas… Ya va siendo hora de forjarles jaulas nuevas y dejarlas encerraditas. Donde estaban, las vi muy huérfanas.

A seguir dando paseos y carreritas, por si las ratas se multiplican. 🙂

Hola Amparo! Vaya no hay como descuidarse 5 minutos en estos tiempos, la verdad que es feo vivir así todo el tiempo persiado por lo que podrían robarnos pero ni modo toca vivir esa situación de falta de necesidades de otras personas que no encuentran otra cosa más que hacer que quitarle lo que otra gente honrada y trabajadora tiene.

Hay que estar atentos siempre Amparo y bueno ojalá no vuelva a vivir otra situación así, Abrazos!!

Hola Amparo no se puede estar con cien ojos ya que los amigos de lo ajeno son mas espabilados.
Parece un buen consejo el de Sergio de ponerle jaulas a las consolas porque sino vas a tener que darte mas de una carrera tras ellas. Esta vez la recuperaste pero puedes salir herida y no creo que merezca la pena. Mejor ponerle cadenas y candados a las cosas.
Un abrazo

Bueno Amparo, pues al menos la historia tuvo buen final y el villano no se salió con las suyas. Por suerte estuviste atenta y no te quedaste paralizada por el miedo. Lo positivo es que todo salió bien y que al final todo se ha quedado en una aventura que contar. Un abrazo

Amigos de lo ajeno, así le dicen en mi país Amparo, creo que debes tener más cuidado, habñias vigilado lo del iPod y sin embargo te lo robaron, y que susto te llevaste con la consola, la verdad es que cuando se tiene negocio en casa siempre es dificil hacer este tipo de control, no te queda de otra que tener malicia y no confiar mucho en la gente, para que este tipo de situaciones no se vuelvan a repetir.

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