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Cosas que pasan

Después de las fiestas…

Así es, después de las fiestas, queda la peladez y alguna otra cosita que se haya chispoteado por ahí. Como algún bebe, por ejemplo, o las secuelas de alguna pelea en las que haya intervenido los tragos, las malas decisiones. Muchas cosas por las cuales arrepentirse y hasta llorar.

Despues De Las Fiestas

Le pasó a un vecino muy buena gente. Eso sí, todos lo somos hasta que los tragos se nos suben a la cabeza y ahí si no conocemos a nadie y nunca se sabe cómo se reaccionará a determinadas situaciones.

La bola que corría por aquí, era que había acuchillado a alguien y había muerto. Luego llegó el chisme que que no murió, solo lo hirió. Sin embargo, la profe no sabía el cuento y en el estadio le contamos con la esperanza de que ella si se informara en forma del chisme-cuento y nos sacara de la duda.

Efectivamente al momento ya teníamos la versión oficial de la fuente fidedigna que es los acusados. Casi con pelos y señales. Efectivamente el vecino solo hirió a una persona que borracha lo provocó. Parece que están arreglando las cosas por las buenas, sin meter a la policía de por medio.

Y es que cuando nos emborrachamos no somos dueños de nuestros actos, así seamos conscientes de que no estamos haciendo las cosas bien. El problema es que el alcohol nos da fuerzas para ser la vaca que mas caga y si se dejan nos cagamos en todos.

Le pasó a un chico, nos contaba la profe, que en medio de una borrachera mató a su mejor amigo. Ni cuenta se dio, cuando despertó estaba en la cárcel y no sabia por qué estaba allí. Cuando le contaron que era por haber matado a su mejor amigo, lloraba  a moco tendido, arrepentido de lo hecho. Pero ya para qué, después de hijo afuera no hay santa Lucia que valga y ahí se armo a pagar unas largas condena que no solo lo afectó a él sino a toda la familia del difunto y de él mismo.

Esas son algunas de las muchas secuelas que quedan del trago. Por eso no me explico como la amiga se estaba enojando con la nuera porque le echo la policía a su marido cuando llegó que no podía de la rasca. Si es que nunca se sabe que puede pasar en esos momentos y es mejor prevenir que tener que lamentar.

Y como yo me conozco, mejor no me emborracho. Puede que no sea agresiva, pero me pongo muy contenta y deshinibida, en esas se pueden hacer varias cositas que al otro día no me parezca, por eso apenas veo que me estoy entonando mejor me voy para la casa, pues para malos ratos, tiempo sobra.

Sin embargo, la mayoría de la gente no hace eso, sino que siguen hasta que quedan perdidos de la perra y beben como si fuera agua. No sé como harán. Malita para eso si soy y últimamente alguna amigas que beben como cosacos quieren emborracharme, pero yo prefiero irme a quedarme a alegar con ellas que ya están pasadas y se vuelven pesadas con el cuento de «fondo blanco».

La verdad, yo prefiero verlo lleno que sin liquido. Ahí no nos entendemos por lo tanto prefiero poner pies en polvorosa y ahí las dejo que se emborrachen ellas si es su gusto, pero prefiero pasar de la rasca y al otro día el guayabo, que es bien maluquito también.

¿Tú qué lamentas después de las fiestas?

Por Amparo Bonilla

Me considero una apasionada de la vida, soy alegre, optimista y siempre encuentro lo bueno de lo malo. Tengo una filosofía de vida que consiste en hacer lo que me gusta, cuando quiero hacerlo y sobre todo sonreír porque la vida serie es muy aburrida...

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