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Cosas que pasan

Me quería despistar

Entra un ratero a mi negocio con ganas de trabajar, pero con tan mala suerte que me le pillé el visaje. Además, que ya en alguna ocasión se me había desaparecido una esencia cuando entro a comprarme algo, en ese momento caí en cuenta después de que se fue, entonces quedó fichado y me dije cuando lo vuelva a ver le hago el reclamo o estaré pendiente de no dejarle nada a mano.

Mi anécdota del día

Ladrón de libros me quería despistarEl susodicho, llegó pidiendo algo que está retiradito para que vaya y vuelva. Así que le sigo el juego y voy le traigo el velón que me pidió y me dice que quiere ver el otro. Que si no tengo esto o aquello. Me quería despistar, mientras con disimulo abre la vitrina donde tengo los libros y por el vidrio alcanzo a ver que saca algo y se lo mete al bolso que lleva y que de una me vuelvo y le digo:

– «¿A ver qué se echó ahí?» y el care concha dice «Nada, mire solo llevo unas tostadas» y abre el bolso para que yo vea, pero no contaba con que le metería  la mano y le sacudiría todo el mugre que llevaba hasta dar con el libro que yo había visto que se había guardado y se lo saco del bolso y  le digo:

– «¿Y esto qué es ladrón hijo de su mal dormir?»  y empiezo a darle con él en la cabeza y el tipo a protegerse con las manos y a decirme que  pare que me va a quebrar los vidrios de la vitrina y yo pues hágale que le echo a la policía, y el tipo que para lo que le importa que de aquí a que vengan no lo encontraran y entonces yo le digo que igual ya quedó grabado que ni aunque se esconda bajo las piedras se podrá escapar.

Ah,  pues entonces me largo, cogió a la carrera todo lo que había puesto en la vitrina, un casco, una chuspa, rápido porque me vio la intensión de que los iba acoger yo para tirárselo en la cabeza. Se fue refunfuñando y sobándose la testa, que si se descuida  le dejo tremendo chichon.

Y madrazos de mi parte le sobraron, pues se me sube la bilirrubina muy fácil y quería seguir dándole. De buenas que lo único que tenia a mano era el libro frustrado, casi que cambia de dueño, pero no, le toco seguir en la vitrina atrayendo a los dueños de lo ajeno.

Al menos un día con alguna novedad en medio de la monotonía, necesitando que la mercancía salga pero con alguna remuneración, no así.

Cómo estará la gente de urgida de alguna cosa que se pegan de cualquier bobada. Ni siquiera algo que valga la pena realmente, pero si da mucha rabia ver como lo quieren bajar de las cosas, ahí es donde se puede cometer cualquier barbaridad por algo que no merece un mal rato.

Eso sí, tendré que entrenar a las gatas, para que la próxima sean ellas las que ataquen. Aunque de momento son muy pequeñas y se la pasan es asoleándose en el patio. Ni cuenta se dieron de mi aventura.

Por Amparo Bonilla

Me considero una apasionada de la vida, soy alegre, optimista y siempre encuentro lo bueno de lo malo. Tengo una filosofía de vida que consiste en hacer lo que me gusta, cuando quiero hacerlo y sobre todo sonreír porque la vida serie es muy aburrida...

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