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Cosas que pasan

Comparando

Hacia días que no veía a  una amiga, claro que para yo verlas me tienen que visitar, ya que poco visito a nadie, así que no me doy cuenta si están  o andan fuera del perímetro urbano. Al parecer estaba paseando y llegó hace poco y como para ir al médico pasa por mi casa, pues casi siempre se detiene a charlar  un rato conmigo y a contarme sus cosas. Lo bueno es que siempre tiene algo que contar, con una sonrisa, así que por muy malo que sea lo que cuente, no lo hace tan grave.

Doctor HouseEsta vez me contó de su hija, que al parecer tiene una enfermedad terminal, pues lo que tiene no tiene cura y la chica apenas tiene 18 años y lo médicos le han dicho que se tiene que cuidar de ciertas comidas, algo que ella no hace caso y dice que si de todas maneras se va a  morir, pues que al menos lo haga contenta y comiendo lo que más le gusta. «Pues si» le digo yo, «si de todas maneras e inevitablemente ese es su fin, pues al menos darse gusto. Lo malo es que sin saberse si será rápido o lento el desenlace y si de pronto queda reducida  a una cama, el sobrepeso para lidiarla es más complicado.»

Si me dice ella, que también ha subido de peso desde la última vez que la vi y la hija está aún mas obesa, jum, pues ahí le toca darle ejemplo porque sino imagínese las dos enfermas y quien cuida  a quien, porque ella también se mantiene con achaques de toda clase. Por lo tanto se junta el hambre con las ganas de comer.

Luego de ver a esta amiga, me encuentro con otra que también hacia rato no veía, la saludé pregunté por su estado y esta si pone cara de circunstancias y me dice que ni para que me cuenta, que no quiere hacerme llorar de todas las cosas que le están pasando. «Cómo así qué le pasa acaso está enferma?, por que lo único que vale la pena estar preocupados es que tenga una pata mas allá que acá, del resto las cosa económicas tendrán remedio» le digo. Pues que de una ella se quedó como de una pieza y cambia el semblante y me dice: «es verdad, no lo había pensado, enferma no estoy, tiene razón, lo demás tiene remedio. Sí, soy millonaria»  y el semblante abatico le cambió inmediatamente. Cuando se fue me dijo: «amiga tiene que ir a visitarme para contarle tantas cosas, «bueno algún día pasaré por su casa,  mientras tanto no se preocupe por tonterías que no valen la pena.»  y con una gran sonrisa se marchó.

Entonces comparando estas dos situaciones, donde la una si tiene graves problemas para afrontar, como es la separación de su marido, dos hijos, uno sin trabajo, la otra enferma y ella que no se queda atrás y esta otra que es sola, sin hijos, con dinero, para hacer lo que quiera, no me explico qué problemas pueda tener, se me hace que son de las que se ahogan en un vaso de agua y que la soledad es mala consejera.

Por lo  tanto le haré una visita para enterarme en forma que cosas acongojan  a alguien que aparentemente no tiene por que. Me da curiosidad, a lo mejor de ahí se aprende algo 🙂

Por Amparo Bonilla

Me considero una apasionada de la vida, soy alegre, optimista y siempre encuentro lo bueno de lo malo. Tengo una filosofía de vida que consiste en hacer lo que me gusta, cuando quiero hacerlo y sobre todo sonreír porque la vida serie es muy aburrida...

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