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Cosas que pasan

Perdida en Bogotá

Por poquito y puedo hacer una película con este título. Pues resulta que al ir al intercambio de maletas. Me subí a un bus que se suponía arrimaba a la terminal, y pues como el que no sabe es como el que no ve. Pues este bus siguió derecho. Desde luego pasó por la terminal, pero yo ni cuenta me dí. Cuando menos pensé, estaba en la terminal, pero de los buses urbanos. Donde terminaban la ruta. Cuando me veo allí sola sin pasajeros, le digo al señor que yo iba era para la terminal del norte y el señor me dice: «pues hace rato pasamos por ahí, ni modo le toca coger otro bus, pero no se sabe cuando sale otro para ese lado».

Así me quedé sola en esas lejanías, donde no había sino pantano. Ni un taxi pasaba por allí, los buses iban para otros lados y fuera de eso el teléfono se me estaba descargando. Entonces con los pocos que alcance a hablar en la agonía del celular, les decía que estaba perdida que luego los llamaba que cortaran porque necesitaba el poquito de carga para el señor de las maletas, que ya me estaba esperando en la terminal. Pues lo llamé y le explique que estaba más pérdida que el hijo de Limber, pero que ya casi llegaba. Él muy considerado me dijo que no me preocupara que me esperaba.

Al mucho rato de deambular por esas lejanías, decide subirme a un bus cualquiera que me sacara de allí, hasta algún lado, donde pudiera conseguir un taxi. Pues así lo hice, el señor me llamo a preguntarme donde iba, le dije que ni idea, pero ya iba para allá. Entonces me dijo que era taxista y que en la terminal no hacía sino dar vueltas porque no lo dejaban estacionar. Ahí mismo le dije que me fuera a buscar donde me iba a dejar el bus y yo le pagaba la carrera, así no se aburría esperándome. Entonces me dijo: «listo de una salgo para allá, espéreme en tal parte.»

Cuando nos encontramos vi que no era conocido de los que venían en el bus, entonces le dije que quien era él, que no se me hacia conocido. Ahí mismo se presento muy amable, que era el hermano del dueño de la maleta, que estaba indispuesto y que le había pedido el favor a él. Así nos fuimos a recoger al fin la maleta al terminal.

Y esta historia continuará….

Por Amparo Bonilla

Me considero una apasionada de la vida, soy alegre, optimista y siempre encuentro lo bueno de lo malo. Tengo una filosofía de vida que consiste en hacer lo que me gusta, cuando quiero hacerlo y sobre todo sonreír porque la vida serie es muy aburrida...

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