Cuando al rato medio abri un ojo, al encenderse las luces, estaba entrando más gente, el asiento de mi lado estaba vacio, cuando oh ! sorpresa, un biscochito se sentó al lado, en medio de mis sueños me dije » huyyyy, quien pidio pollo», pues ahi se me olvidó que me queria cambiar de puesto y me quedé tomando caldito de ojo de rehojo, para no hojearlo y seguimos el camino culebrero, cuando más adelante empezaron las curvas y yo sin frenos, más atrás alguien empezó a botar hasta el desayuno, ahi empecé a sentirme mal también, le rogue a todos los santos que no me fueran hacer pasar esta pena delante del pelado, pero como que todos estaban ocupados, por que no me oyeron.
Pues menos mal que no había entablado ninguna conversación ni nada con el chico, por que la pena que me dió, no fue poquita, no pensaba tanto en la maluquera mia, sino en el vecino, afortunadamente, tampoco iba muy lejos y se bajo rápido, me cambie de puesto y se me quitó el mareo, pero es algo bien desagradable, hacía rato que no me sentia mal viajando.
Más adelante me volvió a despertar unas personas alegando por que se habían pasado de la parada, según ellos, el chofer no habia avisado la parada, eran como cuatro señores,todos alebrestados contra el conductor y él diciendoles que si había dicho como tres veces, que seguramnete se habian quedado dormidos, ellos que no, que estaban despiertos hacía rato, que eran unos irresponables, que como se les ocurria llevarlos tan lejos, mejor dicho yo estaba pensando que nos iban a dejar sin chofer.
Menos mal que unos pasajeros, salieron en defensa, diciendo que ellos si habian escuchado la parada, que si estaban dormidos no era culpa de este señor, ahi se calmaron los ánimos, le bajaron al tono y aceptaron que los dejara en una parte, donde podian cojer otro bus, para regresar.
Se bajaron y seguimos el camino, todo bien, chevere, ya casi llegando a Bogotá, empezó a fallar este cacharro, se bajaban, le hacian algo arrancaba otro poquito y se volvia a parar, así varias veces hasta que se dió por vencido el chofer y nos dijo que hicieramos trasbordo, que no daba más.
Hasta que llegamos por fin, bien, sin novedad, a estrenar terminal del sur para cojer taxi para donde iba, muy organizado todo, hay unos carritos para echar el equipaje, suave, sin maltratarse las manitas, me pareció bien chevere.