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Cosas que pasan

Una caída en la charada de diciembre

Parecemos pelotas que nos caemos y nos levantamos como con resorte.

Esta semana vino mi hermana, la que siempre anda en el piso, toda raspadas las rodillas, con un brazo  moreteado y un chichón en la frente. Pero ella ni se queja, si no es por que lo cuenta ni me había enterado que andaba toda descobalada.

Según ella, al menos esta vez fue por una parte donde nunca antes se había caído, en pleno centro y con mucha gente haciendo fila en un banco.

charadaSe tropezó y ahí si no hubo quien la detuviera en su caída libre. Cayó de lado en el brazo y que dio una voltereta toda rara. El caso es que la gente corrió a pararla y a ver qué se había hecho, pero ella como si nada dijo que estaba bien y siguió su camino.

Los moretones y chichones se ven después, al momento con la adrenalina no se siente nada. Entonces para emparejarnos un poquito y que vea que no es la única que vive en el piso, le conté mi caída en la última viojeteca.

Me fui con unos zapatos tacón puntilla y pantalón, blusa. Salimos a bailar y todo bien, los zapatos se portaban lo más de juiciosos. El piso de madera también. Varias veces salí a bailar, le estaba diciendo a mi marido que los zapatos se estaban portando muy bien, que se podían volver a sacar, cuando en una de esas que me resbalo y al piso, en caída libre, por poco y se cae él también, pero tiene tan buenos reflejos que la única que se dio el porrazo fui yo.

Lo bueno es que no me di muy duro, pues siempre me alcanzó a sostener para que no fuera tan dramática la cosa, de una me pare y seguimos bailando. Casi nadie se dio cuenta, solo unos viejitos que estaban sentados y que se pararon de una a ayudarme.

Yo no podía de la risa y le decía vamos para otro lado que el piso por aquí esta muy liso, algo dejaron caer. Con mucho cuidado fuimos bailando y nos apartamos de ese lado, pero yo sentía que los zapatos seguían resbalosos.

Nos sentamos y miré que tenia los zapatos, resulta que se le habían caído la suela protectora, por eso estaban lisos. Por lo tanto nos tocó venirnos, a no ser que quisiera seguir en el suelo. Lo bueno es que ya era más de media noche y habíamos bailado un buen rato.

Nos acordamos del pasado diciembre que estuvimos jugando a la charada, donde estábamos casi toda la familia reunida y a mi cuñada le tocó hacer una pantomima de algo.

Ella cayó resbalaba y todos éramos tratando de adivinar de que se trataba, unos decían la resbalaba, otros la caída, era colimocho y ella en el suelo que no podía de la risa, y claro nosotros también, y le decíamos no era necesario haberlo hecho también con caída incluida.

Más risa le daba y cuando por fin se calmó nos dijo que no era ninguna de las anteriores, que era la cobra, y que ella por tratar de hacer como hacen ellas, pues se fue de jeta contra el planeta.

Ahí si más risa nos dio y fue cuento para varios meses, y aún le duele a mi cuñada la destornillada que se pego.

Esta será otra anécdota para los diciembres, pues en esta época cuando nos reunimos, nos acordamos de todas las embarradas que se comenten en el año y en años pasados.

Sin embargo, ella no se queda atrás cuando le recordamos su caída, me recuerda que yo también me di con la puerta de salida de la cocina.

Resulta que estaba yo llevando y trayendo no sé qué cosas del patio, la puerta estaba abierta y pues no se quién la cerró y en el momento en que iba a salir, me di con ella en la cara. Pues no me fijé que estaba cerrada y ahí si el que me vio, se la gozó y claro ella estaba en primera fila, y la recocha que me montaron solo me soltaron con la caída de ella jajaja

¿Te burlas tú de tus propias caídas o eres de las que no quieren que se las recuerden nunca jamás?

Por Amparo Bonilla

Me considero una apasionada de la vida, soy alegre, optimista y siempre encuentro lo bueno de lo malo. Tengo una filosofía de vida que consiste en hacer lo que me gusta, cuando quiero hacerlo y sobre todo sonreír porque la vida serie es muy aburrida...

11 respuestas a «Una caída en la charada de diciembre»

Hola Amparo.

Lo que más se golpea uno en las caídas es el orgullo. ¿No te pasa que te caes y lo primero que haces es mirar a tu alrededor para ver si alguien se dio cuenta? Y si nadie se dio cuenta, entonces ahí sí, te levantas de lo más oronda como si nada, jajaja. Y si alguien se dio cuenta, QUÉ-O-SO. A las 2 horas es que te empieza el dolor físico.

A mi sí me parece divertido recordar lo torpe que soy a veces; como que es en esos momentos en que soy totalmente yo

Si no me he hecho daño de verdad me da la risa floja y no puedo parar de reir, como una vez que me comí una puerta de cristal que estaba demasiado limpia y no parecía ni que existiese!

Recuerdo cuando era pequeña que daban por la tele un programa en el que salían caídas de todo tipo. La verdad, me reía mucho!

Me ha recordado mucho a una amiga mía. ¡Qué risa! La pobre no tropieza más, porque el suelo no está más lejos, pero siempre se levanta con mucha gracilidad, como si no hubiera pasado nada y disculpándose, cosa que me desconcierta. Un saludo.

La verdad … hace tiempo que no me caigo.

Pero de pequeña me llamaban la «patosa» porque al nacer los médicos detectaron que mis pies estaban planos y me pusieron zapatos ortopédicos. Me caía de la bici, corriendo … salvo cuando tenía «esos» zapatos que pesaban (para mí) toneladas.

He aprendido, tal vez desde entonces, a reírme de mí. Es lo mejor que he aprendido en mi vida: a no ser nadie, ni nada, y a reírme cada vez que puedo.

¡Eso sí! cuando me pongo tacones, intento caminar despacito 🙂 no sea que me vaya a caer (y hacer daño)

Saludos para Colombia desde España.

Jajajaja, no paraba de reír mientras leía, parece que estaba en la sala de tu casa viendo a tu hermana reír y a ustedes tratar de adivinar la palabra. No recuerdo en este momento alguna caída graciosa que haya tenido (probablemente quienes la hayan presenciado sí la recuerden bien). Recuerdo una a la entrada de mi casa, me torcí el tobillo y tiré al suelo las bolsas con la comida china que acabábamos de ir a comprar y esa era mi preocupación ahí tirada en el suelo ¡la comida! Por fortuna no se abrieron los contenedores y nada se derramó. Saludos Amparo, disfruté mucho tu texto y estilo para escribir. 😀

Hola Amparo! Creo que de las caídas ninguna mujer se ha salvado, gracias a Dios estos ultimos años que deje de usar zapatos de taco alto no me ha sucedido pero si que el año pasado lo que me ha sucedido es que se me suelten las sandalias, ya sea en casa o en una fiesta, he tenido que salir varias veces descalza jajaja.
Abrazos

jajaja madre mejor dicho parece que viene de familia eso de caerse y hacer malabares en el suelo, lo que espero es que no sea cosa que pase con todo el mundo, que se quede en ustedes y que no sea muy hereditario, ya te digo, es algo que no me gustaría tener y vivir jajaja

Pues a mí no me gusta caerme ni que se burlen cuando me caigo, o por lo menos que no se burlen en ese momento y que lo dejen para cuando estamos recordando caídas entre familiares y amigos, una vez perdí un tacón en el metro y mi amiga en vez de ayudarme era risa y risa, y yo tirada en el piso y ella ni podía con su burla, así que esa anécdota la recuerda hasta el día de hoy, pero bueno reírse es también parte de una buena caída. Saludos.

Jajaja, ¡Que pregunta! Bueno, yo me río de mis caídas y de los otros, a excepción de las de los viejitos que me asusta mucho porque sé que son muy indefensos. No recuerdo la última vez que me caí , pero si te puedo contar que mis rodillas son más redondas porque me llaman el terror de las mesas. Estoy trabajando sentada, se quema algo en la estufa y al levantarme corriendo, ¡pow! Mi pobre rodilla en la pata de la mesa. Igual me levanto rápido y después no recuerdo, hasta que me estoy bañando y veo mis arcoíris de moretones. Cuídate mucho y pisa firme

Cuántas caídas, parece que un tu familia no paráis jejeje…lo bueno es que parece que nadie se ha hecho daño o sea que todas estas caídas no pasan de ser anécdotas de las que una misma puede reírse, o incluso los amigos o familiares pueden hacer broma.

Hola. Me ha hecho mucha gracia leerte porque justo el viernes me caí de tal manera que he estado 6 días casi sin poder moverme, ahora por fin me estoy recuperando pero aún con el brazo dolorido. La verdad es que soy de las que al final terminan por reírse de sus propias caídas porque soy muy torpe. Besos.

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