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Lo que dejan las fiestas

Al principio de año solo se oyen lamentos de lo que dejó las festividades, cuando de gastar se trata la gente poco se pone a echar cuentas y a pensar que luego se les vendrá el mundo encima.

Hace mucho tiempo ya no les doy regalos de Navidad a mis hijos. Cuando eran pequeños siempre quedaba empeñada todo el año pagando lo que les daba en diciembre. Como eran niños, pues siempre daba como pesar no darles nada, aunque siempre muy metódica y no dando en exceso, y mucho menos juguetes caros que al día siguiente de cogerlos ya los tenían desbaratados.

Las fiestas
Foto de Shutterstock

Me pongo a ver el consumo hoy en día con tantos medios de difusión, y eso es al que más compre el juguete de moda. Si no le damos este juguete al niño no será feliz el pobre angelito.

Creo que los frustrados son los padres, pues los niños poco o nada les importa que le den este o aquel juguete. No por eso ellos dejarán de jugar y corretear. Me parece que esto son los deseos frustrados de los padres, los que entran en juego a la hora de escoger los juguetes para los niños, más cuando ellos aún no se dan cuenta para qué sirven.

En este diciembre tuve la experiencia con la Emily que le dieron una cantidad de juguetes que la saturaron. Pues ella no sabia a qué ponerle cuidado, y yo me digo ¿hubiera sido menos feliz si no le dan tantos juguetes?

Creo que eso solo está en la  mentalidad de los adultos, que creen que dando mucho los niños son felices, y me parece que solo es una forma de mal acostumbrarlos al consumismo excesivo y sin necesidad.

Cuando la niña esté más grande y entienda se preguntará por qué no le dan tanto como cuando pequeña, ahora que si le podrá sacar gusto a los juguetes. Eso contando con que la situación económica permita seguir con los excesos.

La experiencia me hace ser cautelosa, pues con mis hijos tuve la experiencia de que cuando pequeños tuvieron más de lo necesario dentro de mis capacidades, y cuando ya eran adolescentes y querían determinadas cosas nunca les pude dar gusto y ahí si, cuando ellos entendían el por qué a los vecinos les llovía los regalos a ellos escasamente ropa les llegaba, más no por eso crecieron resentidos, pues en el momento quedaban contentos con el juguete que veían.

Aunque ahora grandes  si se acuerdan de lo que pedían y no les llegaba. Me deja mucho qué pensar.

En las novenas donde la profe, había una señora con su nieto. La señora estaba preocupada porque el niño pedía un carro-loco y que ella no se lo podría dar, pues escasamente sobreviven, ahora para gastar en un juguete tan caro, pues se le salía de las manos.

Como buena intermediaria que no se puede quedar callada, le dije a la señora esta ¿y qué pasa sino le da el juguete al niño o prefiera dejar de comprarle ropa o dejar de comer por darle un  gusto que se la pasa al momento de desbaratar el juguete?

Por que eso es lo que hacen los niños con ellos, a no ser que les compre el juguete y se lo cuelguen por allá para que lo vea y no lo toque, como hacen algunas personas con los juguetes para que no los dañen. Qué gracia tiene si un niño no puede jugar con su carro y desvalijarlo, si la curiosidad lo lleva a saber como están hechos.

Pues a la señora no le gustó mucho que diera mi opinión, la gente es un caso, están con necesidades más urgentes y pensando en bobadas, pero así somos, ni modo. No sé si le daría el juguetico al niño  o será un frustrado más para el futuro.

Y así por el estilo puedes ver muchos casos donde la gente prefiere pasar necesidades por darles gusto con juguetes que son comida para hoy y hambre para mañana. Pues solo se ve como los niños destruyen lo que con tanto esfuerzo los padres les compran.

Pero este el es mundo del consumo donde todos nos sumergimos de cabeza sin importar nada más que el aparentar y el decir de ellos es que solo es algo material. Claro que si, pero que cuesta un montón.

Ahora la ropa es otro tema, se ve cada pinta que solo es para el momento y luego queda en el perchero porque  nunca se ve la ocasión para volver les a colocar la ropa que lucieron en una fiesta, más con las fotos que se toma y que van al face, menos. ¿Cómo se les ocurre que van a aparecer con la misma ropa, es un sacrilegio? Definitivamente este mundo anda de cabeza.

Y de la comida ni hablar. En las fiestas decembrinas tiene que haber para el trago y el marrano. La natilla, buñuelos, tamales y cuanto manjar sea de esta época. Eso quedamos endeudados por darle gusto al paladar y luego a tomar aguita con limón para bajar la grasa acumulada en estos pocos días que no son muchos si no terminaríamos como el marranito que se sacrificó.

Apenas despedimos el año, empezamos con la letanía de que vamos a rebajar los kilos subidos, y en esas nos pasamos todo el año. Hasta que llega de nuevo diciembre y vuelva  a empezar. Será un circulo de nunca acabar.

Y los propósitos se quedan en eso, en buenas intenciones de hacer y no hacer, y el calendario cada día desprende una nueva hoja y sigue salerosa su recorrido, dejando en el camino sabores y  sinsabores.

Cuando aprenderemos a ser más precavidos con los gastos o al menos gastar cuando sobre no cuando hace falta, ¿será que nunca aprenderemos que los errores se pagan con plata?

En estos días las prenderías hacen su agosto, pues todos andan alcanzados y viendo de donde pagar lo que dejaron de hacer por gastar en diciembre.

Menos mal que no es sino un solo mes al año donde se ven estos despilfarros sin sentido, por que me pregunto: ¿Seriamos menos felices sino estrenamos, comemos, viajamos o parrandeamos? No creo, pero en la cabeza de cada uno esta lo contrario, así que a darle gusto al cuerpo, mientras se pueda y aguante.

Y a ti ¿Qué te dejan las fiesta y  Cuál es tu balance de este fin de año?

Por Amparo Bonilla

Me considero una apasionada de la vida, soy alegre, optimista y siempre encuentro lo bueno de lo malo. Tengo una filosofía de vida que consiste en hacer lo que me gusta, cuando quiero hacerlo y sobre todo sonreír porque la vida serie es muy aburrida...

24 respuestas a «Lo que dejan las fiestas»

¡Hola Amparo!
Qué buenas reflexiones! Parece que a veces sólo podemos disfrutar a través de lo material. Echo de menos las navidades en las que jugaba con mis primos, cantábamos villancicos y fabricábamos instrumentos con lo que pillábamos por casa.
Un abrazo!

Me ocurre lo mismo, Amparo. No entiendo esa manía de cubrir a los niños de cosas que no necesitan. ¿Te has dados cuenta de que, a veces, no quieren el juguete sino la caja? Es poder usar su imaginación y creatividad lo que les hace felices. El juguete, como dices, pronto se olvida. ¿Y la ropa? ¿Para qué hay que comprarle a un niño ropa carísima si lo que desean es tirarse por el suelo, jugar con la arena? A veces parece que no tenemos niños, sino muñecos. O pequeños modelos de revista.
Me da la sensación de que esos padres superocupados cada vez tienen menos tiempo para sus hijos y lo compensan con cosas cuando el niño (estoy segura) sería más feliz y crecería más sano si sus papás leyeran un cuento con él 10 minutos al día o encontrasen tiempo para llevarlo al parque.

Yo opino que los padres se reflejan en los niños, no son ellos, somos los adultos que volcamos las insastifacciones en los hijos, y la manera de hacerlo es llenarlos de cosas, habitaciones atiborradas de juguetes que acaban en la basura a los dos o tres meses, ropa que no utilizan y se les pasa de tamaño, los niños no saben como actuar, acaban sentados delante un televisor o una tablet viendo dibujos, sin desarrollar su imaginación jugando. Opino como María, regalar más tiempo lúdico entre padres e hijos, salir a caminar, al parque, playa, pintar para que aprendan con las emociones y se relacionen, padres e hijos.

¿Seríamos menos felices sino estrenamos, comemos, viajamos o parrandeamos?

La respuesta es sencilla para mí ¿Por qué, pese a esta abundancia material, seguimos siendo infelices? Seguro porque ahí no está la felicidad.

Dios, que es un cachondo, no la enterró en el fondo del mar, ni el lo alto de la cima, sino en lo más profundo de nuestro corazón. Es otro camino, imperceptible a los ojos pero sensible a los latidos del corazón.

Gracias Amparo por traernos al mundo de AHORA (que no el auténtico)

Hola, Amparo:
¡Qué buenas reflexiones! ¿Por qué nos creemos los anuncios que nos incitan al consumismo y nos prometen que cosas materiales nos traen la felicidad? ¿Por qué gastamos más de lo que nos podemos permitir.
Estoy de acuerdo que los niños no necesitan tantos juguetes sin cariño y tiempo de calidad con sus padres y familiares. Para mí lo importante de las fiestas es poder reunirme con mi familia y disfrutar de su compañía.

¡Hola!
Cuanta razón tienen tus palabras…En estas fechas, la gente se vuelve un poco loca. Los padres, como bien dices, se dejan llevar por el consumismo que les venden los medios de comunicación y llenan de regalos caros a los hijos. Y éstos, se ven con tantas cosas que no le dan mérito alguno. Y el tema de las grandes cantidades de comida que comemos esos días…yo creo que ni para la salud debe ser bueno.
Son fechas de mucho despilfarro y poco pensar.
Me ha gustado mucho tu post.
Un abrazo!

Hola Amparo! Vaya muy buen post y con palabras ciertas, en estos tiempos estamos muy metidos con todo el consumismo, esta tendencia muchas veces hace gastar más de lo que ganas, porque si no estas o no tienes lo ultimo de lo ultimo, estas fuera o a veces hasta te hacen bullying.
Entra también el hecho de que los papás quieren darle a los hijos todo lo que no tuvieron ellos cuando niños, esto a veces sin darse cuenta de que el niño es niño y no distingue entre un juguete barato o caro.
Saludos!

Yo tengo claro que viviría en una isla desierta y mis hijos andarían en cueros todo el día, que compren ropa cuando tengan dinero ellos jajajaja qué fácil es ver los toros desde fuera. Pero qué feliz sería la vida si no nos preocupáramos tanto por los temas materiales y nos enfocáramos más en darles lo que realmente necesitan: amor, ejemplo, tiempo…

En fin, algún día prenderemos…

Hola!!!
Pues yo lucho todos los días por darle a mis hijos lo que necesitan. Amor, atención, educación, valores. Lucho por educarlos rompiendo con lo que la sociedad nos impone. Y aunque son pequeños lucho por hacerles pensar por ellos mismos. Les enseño a ser críticos a no conformarse con lo impuesto por costumbre. Y a que las Navidades nos regala momentos en familia que van más allá del presupuesto que tengas en tu cartera.
Que te parece??

No podría estar más de acuerdo contigo Amparo, yo adoro el mes de diciembre, pero debemos estar claros que se ha convertido en un mes de muchos excesos, y la verdad que apeltrechar a los niños con juguetes que no necesitan y que después una la mamá es la que los tiene que recoger y organizar, es todo un despilfarro, luego que pasan las fiestas uno queda como con un vacío tan extraño, debe ser eso mismo que explicas en este post, nos llenamos de muchas cosas para luego caer en la austeridad del nuevo año.

Estoy totalmente de acuerdo contigo Amparo. Vivimos en una sociedad consumista y parece como que si no tienes, regalas, compras, comes…todo lo que te dicen en la tele, eres menos que otros. Y luego todos a pasar un mal enero, a adelgazar, a ahorrar…me parece que deberíamos hacerlo todo muy diferente des del principio.

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