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Cosas que pasan

La sejuela

Vi como los años no llegan solos y me asusté al ver unas personas 35 años después, tanto así que preferí ni saludarlas no me fueran a ver como yo las veía a ellas.

Y era la ocasión ideal para volver  a recordar el pasado, pues en los sepelios por lo regular se reúne la gente que hace siglos se habían desaparecido y vuelven a dar el último adiós a las personas, así en vida no sacaran tiempo para visitarlas, algo raro, pero con ir  a poner cara compungida, creen que devolverán el tiempo.

La cejuela
Foto de Shutterstock

Algo que estoy descubriendo ahora con más de medio siglo encima es que me aterran las arrugas, no me gusta ver como la cara de las personas se transforman en una máscara llena de arruguitas diminutas que parecen caminos recorridos por el tiempo.

No se a que se deberá esta forma de envejecer, pues no todas las personas terminan como pasas, he visto señoras mayores y la piel es lisa, se les ve alguna lineas de expresión alrededor de los ojos, la boca, la frente, pero no son tan marcadas, tan profundas que parecen surcos de arado.

También podía ser el cabello, pues todos llevaban el pelo blanco, ni siquiera con canas, sino completamente blanco, me asuste al mirar hacia atrás y no reconocer en ninguna la cara de las niñas que jugaban conmigo a las escondidas, al yas, a la cuerda, a tantos juegos de la niñez donde éramos felices sin la tecnología de ahora, en ese tiempo ni nos imaginábamos tantos cacharros que existen hoy día.

Esta vez devolver el tiempo fue agradable, pero definitivamente prefiero dejarlo en el pasado, volver al presente se me hace angustioso.

Siempre he pensado que es mejor tener un feo y no  a un bonito que se pone feo, esa es otra cosa que se me hace maluquito, ver como los hombres guapos de antaño, ahora están horribles, gordos, calvos, barrigones, irreconocibles y me pregunto como alguna vez me parecieron queridos.

la belleza es tan efímera que se va en un pestañeo, debo dar gracias al universo que me ha conservado mas o menos bien a pesar de que no vivo pendiente de usar cuanta crema de moda salga al mercado, de tinturarme el cabello cada dos por tres ni de estar a la ultima moda con las cirugías para quitarme lo que me sobra, que se me hace que es algo que no me sobra si me hace sentir bien.

Y con mi pareja pasa que como lo conocí ya mayor, pues la belleza si la tuvo alguna vez ya se le había ido, por lo tanto quedo la persona que hoy sigue siendo mas arrugado pero con los mismos surcos, por lo tanto el cambio no me ha sido traumático, ya no le pasa ni la luz, parece  de esas tejas ajover.

Definitivamente como que me puse dramática, al fin que será inevitable ponerme como una pasa, el tiempo no se detiene y la gravedad llegara tarde que temprano, espero no encontrar mas uvas pasas que me recuerden que para allá voy a la carrera y mientras tanto disfrutar de las que me vayan saliendo de felicidad, no de tristeza ni amarguras.

Muchas personas no tienen la fortuna que yo he tenido de vivir una vida tranquila, sin muchos sobresaltos últimamente, eso también hace que la gente se envejezca prematuramente y que cada día sea un siglo que se les echa encima, los problemas económicos, sentimentales, de salud, laborales, familiares y de los demás, son los encargados de echar años sobre los años.

Así que lo mejor es dejar que cada quien cargue su propia carga, que con la que se tiene es suficiente para sufrir o gozar.

Por Amparo Bonilla

Me considero una apasionada de la vida, soy alegre, optimista y siempre encuentro lo bueno de lo malo. Tengo una filosofía de vida que consiste en hacer lo que me gusta, cuando quiero hacerlo y sobre todo sonreír porque la vida serie es muy aburrida...

8 respuestas a «La sejuela»

Tu post da que pensar, Amparo. Justo me acaban de invitar a una reunión del 20 aniversario del bachillerato y tengo curiosidad por ver cómo serán ahora mis antiguos compañeros de colegio, si los entonces guapos ya no lo son tanto. Aunque soy más joven que tú ya tengo la edad en la que igual alguno ha envejecido más de la cuenta.
Como dices las vivencias pueden influir mucho en cómo envejece uno. Pero nos queda recordar que la belleza física es efímera y la de verdad reside en el interior de cada persona.

Hola Amparo. Justamente estoy en un momento de mi vida que esas pequeñas arrugitas empiezan a aparacer, ¡ya! Que todavía me considero muy joven tanto de espíritu como de edad; no me pensava en su día que esto me chacaría tanto, pero aquí estan y ahora estoy empezando a aceptarlas y a cuidarlas porque sé que luego vendrán más. Cuesta ver cómo vamos cambiando en este sentido y a la vez, almenos a mí, me despierta mucha curiosidad. Y sigo poniendo el acento que la juventud o vejez se encuentra en la manera de ser, así que sigo en el camino de sentirme viva y joven por dentro durante muchísimos años.

Siempre tan ocurrente Amparo, no hay un solo post tuyo que alguna frase no me robe una sonrisa, yo quisiera tener esa particularidad de escribir de manera jocosa, la verdad es que lo disfruto mucho, porque son historias tan cotidianas y verídicas, pero tú las haces ver amenas. Yo también me sorprendo al ver la piel como se va transformando con el tiempo, claro que mis amistades y las personas con las que compartí mi infancia todavía no llegan a tener la tez así, pero de seguro es algo que nos puede llegar a sorprender, pero si me ha pasado que aquel que vi tan lindo ahora es un gordo feo o ya calvo o canoso, pero bueno, la vejez tiene otro tipo de belleza, y lo bueno sería llegar a viejo con ese concepto de vejez ya cambiado, porque si no, los últimos días de nuestras vidas podrían ser muy frustrantes. Saludos.

Que interesante tu post Amparo. Me encanta la manera como escribes. Este año recibí también la invitación de mis compañeros de la escuela que ya son 20 años que la terminamos. No voy a poder ir, les sigo en las redes sociales y ya se nota que no somos iguales que antes. Cada día entiendo un poco más que la verdadera belleza es interior y la belleza exterior no es para siempre. Tú artículo que hizo recordar una canción de Ricardo Arjona: con las palabras: “Señora..No le quite años a su vida, ponga la vida a los años, es mejor”. un abrazo

Como siempre un post muy ameno y que nos hace sonreír de los temas cotidianos. Si, es cierto la belleza es efímera y todos vamos a envejecer, aunque no nos guste. A nadie le gusta ver unas arruguitas en su cara, pero es mejor eso que no envejecer 😉
Creo que lo mejor es disfrutar de cada momento y de cada día y no preocuparse por las arrugas o las canas…y poder decir que hemos vivido intensamente y al máximo
Saludos

Cargar con las cargas de otros es un dolor de cabeza que nunca se va. Ja ja, como me rio cine tu post, y es que para algunas personas envejecer se les hace muy fácil.
Yo espero no ponerme como una pasa dentro mucho tiempo.
Saludos.

¿Sabes qué? Lo bueno de no reconocer a la gente, de no reconocernos a nosotras mismas en el espejo, implica que no somos las mismas de antaño. ¡Y eso es bueno!

Recuerdo mi yo de adolescente, de hace unos 10 años, y no quiero volver. Ahora sé mucho de la vida y de mí misma, soy una mujer conforme con lo que soy y me adoro.

¿Qué miro mi reflejo y parezco otra por las arrugas, canas y fofedades? Preciosa igualmente, porque soy una mujer con experiencia y vivencias, cargada de sabiduría y recursos. Cosas que hace años ni poseía, y que son más preciadas que la belleza joven y sin arrugas.

Mírate -míralas- y disfruta de lo que eres ahora, una tú diferente pero perfecta igualmente.

La edad no llega sola y bueno siempre encontrarás personas que te recuerdan que los años no pasan en vano, lo cual no deja de ser curioso, sobre todo en los velatorios, allí siempre se ve que la edad nos llega y a veces malamente jajaja

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