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Soy hasta de buenas

Como ya se acabó el paseo, pues toca regreso a casa. Jaime y Diana me llevaron al aeropuerto. Llegamos a tiempo y al pasar la maleta nos dicen que el vuelo se retrasó dos horas y que por lo tanto toca hacer escala en Bogota y salir al otro día tempranito de allí para Cali.

Pues que chevere, pensé me toca hotel, comida y turismo en Bogota por el mismo precio. Me pareció genial, no saqué nada de la maleta, pues en el bolso de mano llevaba lo que necesitaba para sobrevivir un rato más.

aeropuerto salida para Colombia
Aeropuerto salida para Colombia, foto de despedida

Por lo tanto tuvimos tiempo de compartir los últimos emparedados, ricos que nos quedaron, ya nos estábamos convirtiendo en expertas sanducheras. Luego esperaron hasta que entré y ya no me veían más.

Salimos como a las 6:30pm de Barcelona y llegamos a Bogotá como a las 9:30pm, sin novedades. Esta vez en el avión no tuve contratiempos ni con el cinturón, ni los audífonos. Nada de eso, voy siendo una experta en vuelos internacionales.

No dormí en el avión para tratar de que no se me descontrolara al llegar a Colombia. Vi tres películas, leí un poco, escribí otro tanto y entre comida y comida llegamos.

Lo de las comidas fue algo que me hizo sentir como rara. Pues Jaime me había encargado una comida especial en los dos vuelos. En el de ida no dijeron nada, me dieron la comida que a todos, yo tampoco reclamé, me parecía de mal gusto decir: «oiga es que a mi me encargaron otra cosa»

Cuando llegué y me preguntaron lo de la comida a ellos les pareció muy raro que no hubieran tenido en cuenta esta circunstancia. «Bueno les dije, igual comí rico, estaba muy buena la comida.»

Pero en el de regreso si tuvieron en cuenta lo de la comida y antes de servirle a todos, me preguntaron que si yo había encargado comida especial:

«les dije que si» y la chica ya llevaban la bandeja con mi comida. Entonces me sirvieron primero que a los demás y eso me preguntaban que qué quería tomar y todo. Me sentí algo incomoda, pues estuve esperando que les sirvieran a los demás y se demoraron un buen rato en repartir, casi que terminé de comer, cuando le sirvieron al señor que estaba al lado mio.

Después de la comida y al rato cuando sirvieron el desayuno, me dije, bueno, aquí si a todos por igual, al fin que unos huevos revueltos no tienen pierde.

Pues que hicieron lo mismo, me sirvieron primero y el desayuno traía hasta yogurt. Si hubiera sido yogurt griego, hubiera estado de ataque. Al rato les sirvieron a los demás y con algunas cositas menos.

Bueno me imagino que lo mismo hacían con las que hubieran pedido comida «especial». Me sentí de primera en asientos de segunda.

La llegada a hacer la cola para migración, luego para la aduana y en el camino que dos señoras que iban para Pereira se juntaron conmigo para que les sirviera de guía.

Como cosa rara me ven la cara de saber de todo, parecía que estaban como perdidas. Qué bien, así no me pierdo, pensé yo, pues acompañada es más divertido.

aeropuerto salida de EspañaPasamos migración y preguntamos dónde íbamos a pasar la noche y eso nadie nos daba razón, nos mandaban de una parte para otra, que pasáramos aduana y allá afuera nos esperaba el bus que nos llevaría al hotel, según ello.

Pues al ir a pasar la aduana que no llevábamos un papel que dieron en el avión para llenar. No sé dónde estaría en el momento de la repartición, el caso es que no lo llené, así que me tocó ponerme a rellenarlo y a las dos señoras también, pues ellas si como que los habían rellenado, pero los dejaron en el avión.

Así que a llenar el papelito y ahí es cuando la letra es chiquita y a oscuras me doy cuenta que no veo esa letra minúscula de esos formularios. Entonces me hice para la luz y que una chica toda linda me dijo que si quería me apoyara en el mostrador de su negocio.

Ella me fue explicando y leyendo qué poner. Qué bien, encontré un angelito caído que me hizo el favor de ayudarme con este engorro. Luego, yo pude ayudar a las amigas que andaban más perdidas que embolsadas con el formulario.

Pasamos la aduana y que subiéramos al otro piso a averiguar lo del hotel. Eso nos mandaban como pelotas para allá para acá. En una de esas se me perdieron las señoras estas, pues yo me fui en elevador y detrás de una chica que le habían acabado de decir  dónde averiguar.

Pues yo salí y vi un bus pero no sabia si ese era y no veía a nadie conocido, entonces le pregunté a una policía toda formalita ella, otro angelito que me ayudó a ubicarme con la chica de Avianca que llegaba en ese momento con las dos señoras.

Ah bueno, ya con gente conocida no ando tan perdida y resulta que si era el bus. La chica me preguntó el nombre, miro que estuviera en la lista que tenia en la mano y que listo subiera que el señor nos llevaba al hotel.

Pues que nos vinimos con el chófer y el ayudante. La azafata se quedó en la terminal, seguro mirando a ver cuantos mas habían rezagados.

Según la gente que este bus se fue muy lejos, que los hoteles quedaban cerca de la terminal y la gente ya se estaba impacientando con el chófer que para dónde nos llevaban, que si no sabía la dirección que nos devolvieran para la terminal. Eso estaban que se salían de los chiros y hasta a la policía estaban llamando para que nos rescataran.

Que risa, la gente es un caso, en vez de disfrutar el tour se ponen a enojarse para que les salgan más arrugas.

Mientras que yo les decía que se relajaran y disfrutaran el tour por la ciudad, que el señor sabia para dónde iba, al fin que si no conocían como sabían que no era el camino, pues eso me miraban como a un bicho raro y parecía una galería todos hablando al mismo tiempo.

Y cuando la cosa se estaba poniendo color de hormiga para el conductor, pues él dice que ya casi llegábamos y ahí si que descanso, ya yo me estaba preocupando no por el paseo, sino que lo fueran a desbaratar con tanta intransigencia de la gente, por poquito y lo cogen a golpes, que horror.

Eso iban unas señoras de dedo parado, que no querían quedarse, que las tenían que empacar como fuera en el avión, pues las vi en el bus y eran las que más hostigaban contra el conductor y la aerolínea. No hacían sino echar pestes por la boca.

Ahora para la comida, se ve que no les ha tocado comer de la inmunda, recatearon y pusieron en aprietos a los pobres meseros que trataban de complacerlas con lo que buenamente tenían en esos momentos, pues no estaban muy preparados para esta emergencia, pero nos tenían un plato de comida, gaseosa y toda la buena disposición para que nos sintiéramos bien.

Recuerdo de BCN con mi hija
Recuerdo de BCN con mi hija

Yo sí me goce el paseo, hasta las brincadas de los huecos que habían, la comida estaba rica, arroz chino y gaseosa era lo único que había, pero me pareció muy buena la atención.

Y el cuarto que me tocó a todo lujo, una cama grandota para mi solita, que desperdicio pero para que qué estaba bastante bien. No pude dormir en forma como se merecía la cama, pues estaba pendiente de la hora y que no me fuera a levantar tarde.

Así que me levanté como una hora antes, me bañe, arreglé y salí al hall del hotel, donde había al lado una mesa con desayuno caliente, café, croasanes, frutas, jugo de naranja y las busetas listas para llevarnos al aeropuerto, esta vez si fue mas rápido el viaje.

En la buseta iba una señora que también su destino era Cali, me dijo que si seguíamos juntas, pues iba sola y que una amiga con la que estaba, no la veía.

Bueno, me parece bien, al fin que vamos para la misma parte y la señora se veía como con más experiencia en esto de andar en aeropuertos y no me equivoqué pues venia de Alemania y ya había hechos muchos viajes, pues tenia a los hijos en Estados unidos por lo tanto era la que preguntaba aquí y allá, cuando nos desviábamos del camino al avión.

Al pasar la requisa, nos hacen quitar los sacos y pasar el bolso de mano por la banda y veo que revisan a la señora que va conmigo, con el detector de metales y hasta los gordos se los esculcan.

Vea pues, me presto para que hagan lo mismo conmigo y nada que siga, que discriminación. Parece que revisaran al tin Marín, pues vi que a otra chica delgada y joven si la requisaban, bueno, Ni modo, ellos se lo pierden.

Llegamos sin novedad y con tiempo, nos tocó en asientos separados, pero en Cali nos volvimos a encontrar y mientras esperábamos el equipaje, quedamos de vernos algún otro día. Pues ella tenia familia en mi ciudad e iba a menudo a pasear alli.

Como ven, soy hasta de buenas en mis pericias viajeras. A ti ¿Cómo te va durante tus viajes? ¿Encuentras ángeles en el camino?

Por Amparo Bonilla

Me considero una apasionada de la vida, soy alegre, optimista y siempre encuentro lo bueno de lo malo. Tengo una filosofía de vida que consiste en hacer lo que me gusta, cuando quiero hacerlo y sobre todo sonreír porque la vida serie es muy aburrida...

20 respuestas a «Soy hasta de buenas»

Cuántas cosas pasan en los viajes!! De todo, enfados, nervios, desconcierto. Lo mejor es tomárselo con calma y bien aliviados.
Al fin y al cabo, viajar es una aventura y trae muchas oportunidades de pasarlo bien y otros obstáculos que sortear!!!
Eres muy graciosa y se nota que te diviertes en tus viajes, incluso cuando las cosas se complican.
Un abrazo!

Amparo me reí demasiado con este relato viajero, eres demasiado buena contando historias graciosas, que risa me dio lo de las señoras dedo parado, el desperdicio de tener una cama tan grane para ti sola, las comidas exclusivas que te daban en el avión, a la señora que le revisaron hasta los gorditos y a ti nada, me pude reír tanto, y era como si estuviera yo ahí como una espectadora viendo todas esas escenas, creo que más gracioso que leerte debe ser escucharte contar esta historia, un día de estos publicas un video contando una historia así, y si ya lo tienes, dime donde está para verte, pero lo que más me gusta de todo fue la buena suerte que tuviste en un viaje tan extenuante como lo es cruzar el Atlántico, todo estuvo a tu favor y estabas tan relajada que lo disfrutaste todo de la mejor manera, ya que eso de andar en aeropuertos es algo bastante estresante, la próxima vez que vuelva a hacer un viaje tan largo, releeré este post para no estresarme.
¡Un gran abrazo!

Amparo… ¡si es que tienes cara de saberlo todo! Cómo no te van a preguntar… Y cómo no te vas a encontrar angelitos si tú eres otro :D.
Me quedo intrigada con qué comida sería la que ordenaron para ti en aquel vuelo: ¿vegetariana?, ¿sin gluten?, ¿sin sal?
Al igual que Eliana, me ha llamado la atención tu expresión de «señoras de dedo parado», que puedo entender qué significa, pero que es nueva para mí.
Y «busetas», que deben ser lo que aquí llamamos «minibuses». ¡Me encanta descubrir expresiones y palabras nuevas que hacen de nuestro idioma común algo tremendamente enriquecedor!

Alabo también tu disposición y tu actitud… Me remiten a unas navidades en Estambul y al autobús de vuelta al aeropuerto, donde unas señoras muy endomingadas se quejaban porque la cena de fin de año había tenido arroz y no se habían visto uvas por ningún lado. Ni medio aprecio a todas las bengalas que iluminaron los primeros minutos del año nuevo. Quién las mandaría salirse de su casa…

Un abrazo cariñoso.

Hola!! hay que ver que le pasa de todo en los viajes. Estuvo muy bien que ayudara a quien no entendía de papeles porque a veces algo por lo que hemos pasado y que a nosotros nos parece de lo más sencillo, a otra persona le puede parecer un mundo. Besos!!

Hola Amparo
¡Que relato de viaje más bonito! cuantas anécdotas hay cuando una viaja, siempre pasan cosas interesantes y conoces a personas que te ayudan, como a ti con tus ángeles que te ayudaron en el instante que las necesitabas.
Y que gracioso con la comida de primera, la cama enorme para ti, la comida….Viajar es un no parar de sorpresas y recuerdos bonitos
Un abrazo!!

Bueno, ya estaba preocupada por lo de la comida pero que bueno que al final le preguntaron.
Nunca he tenido retrasos en los viajes que he hecho, peor la verdad son cosas que no podemos controlar, por lo meno le sirvió de turismo y pasear un poco.
Saludos.

Qué bueno conocer más detalles sobre tu viaje de regreso, Amparo.

No me ha sorprendido para nada que varias personas buscaran tu ayuda ni que otras tantas se ofrecieran a prestarte la suya. Quienes te conocemos en persona somos conscientes de la energía y la fuerza tan maravillosa que desprendes.

Viajando me las he visto de todos los colores. A veces he sentido ser el ángel para otros y otras veces me he sentido bendecida con todas las letras por recibir ayuda por parte de personas estupendas.

Sea cual sea el caso, cuando nos encontramos fuera de nuestra zona de seguridad, podemos sentirnos vulnerables porque la sensación de pertinencia puede disminuir de modo considerable (salvo casos muy excepcionales) y eso nos lleva a estar más perdidos que una cacatua en el fondo del mar.

Como siempre, disfruto lo que no está escrito leyéndote y conociendo tus aventuras. No dejes de compartirlas!

Un beso amoroso.

Ali

Madre tu siempre eres afortunada en todo lo que haces, creo que tienes un Ángel que te quiere mucho, nunca te pasa nada realmente malo y por más «mala» que sea la experiencia terminas viviendo algo bueno, aprendiendo, pero sobre todo siendo mejor y en los viajes no iba a ser diferente, eso seguro 😀

Amparo te pasan unas cosas como decimos en Colombia muy charras, pero que rico tener tantas experiencias para contar y aprender sobre ellas.

La verdad es que siempre es de ayuda encontrar personas buenas que te ayudan, te echan una mano y así disfrutas más.

Que rico hayas pasado esos días con Diana, que bonito !

Un abrazo.

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