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Cosas que pasan

Peor el remedio que la enfermedad

Habemos madres tan sobreprotectoras que en vez de ayudar perjudicamos, el caso de hoy me pareció muy triste, lo tendré en cuenta para hacer todo lo contrario o mejor aún no hacer nada.

Era una familia normal: papá, mamá, dos hijos: una niña y un joven, el problema o lo que creian un problema era que el joven no tenía suerte con las chicas, por ser tímido ellas se burlaban de él, la mamá lo aconsejaba para que no le diera tan duro la tusa, que las ignorara, en fin cosas así, hasta que le dió por pedirle a una chica que fuera amable con su hijo.

El se ilusionó pensando que por fin había alguien que se interesaba y lo queria, como la chica era amable él estaba convencido de que eran novios, le queria regalar cosas, tener detalles, pero llegó la obsesión de entrar a hurtadilla y escribirle mensajes en el espejo del tocador, llevarle flores, en fin de un intenso que la chica, como no estaba enamorada, le parecian hartas y se cansó del jueguito este, llamando a la mamá, para que por favor hablara con su hijo y le explicara que todo habia sido una mentira, cuando estaban hablando el pelado llegó y alcanzó a escuchar algo, confrontandolas para que le explicaran que pasaba, la chica le dijo la verdad, a pesar de que la señora no queria que lo supiera de esa forma, pero ni modo, ya no había nada que hacer, al enterarse de todo, de como lo habían engañado, se sintio peor que nunca, burlado por las dos persona que más queria.

Se fué de la casa dejando un mensaje en el computador donde decia «el engaño y la traición se pagan caro» se fueron corriendo a la casa de la muchacha, pero llegaron tarde, el hijo la había matado, él quedo en un reformatorio y la mamá con el remordimiento de haber provocado sin querer una tragedia.

Muchas veces por no querer ver sufrir a nuestros hijos, tomamos decisiones equivocadas, ojala que estas experiencias nos sirvan para dejar que ellos mismos se estrellen contra lo que les toque vivir, no podemos vivir la vida por ellos, ni sus fracasos, cada uno tiene que asumirlos, no hay que acelerar las cosas de la vida, todo llega a su tiempo, en la etapa en que están es normal que sufran por amor, no por eso se van a morir, pero no podemos asumir sus fracasos como propios.

Hasta ahora lo único que he hecho asi como raro es darle condones a mi hijo para que este con la pelada y decirle: «se acuestan dos, no quiero que amanezcan tres» si eso lo medio traumatizó, imaginense hacer algo más, me dijo: «mi mamá le baja las pasiones a uno, como se le ocurre decirme eso delante de la niña», jajaajaja «que queria, que se lo dijera por detrás.»

Pero es mejor eso a que vayan regando peladitos por todos lados, me parece, que agradezca que no me meto a tenerle a la muchacha para que no se le escape o algo asi, clases ni para que, ellos saben hasta volar, al contrario algo se aprenderia de ellos, más fácil… Que ideas, jajajajajaja.

Por Amparo Bonilla

Me considero una apasionada de la vida, soy alegre, optimista y siempre encuentro lo bueno de lo malo. Tengo una filosofía de vida que consiste en hacer lo que me gusta, cuando quiero hacerlo y sobre todo sonreír porque la vida serie es muy aburrida...

2 respuestas a «Peor el remedio que la enfermedad»

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