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Como si fuera Dios

En los hospitales cualquier cosa puede pasar, como que lo salven o que lo dejen morir. Estar en manos de un médico no es garantía que uno se salve a veces más rápido le dan el pasaporte al otro mundo.

En el Boston Memorial hospital, los clientes eran tratados muy bien, ellos se sentían como en casa, principalmente por el cirujano Thomas Kingsley, que les dedicaba todo su tiempo y atención, pues al ser soltero no tenía a quien darle explicaciones, lo que no lo eximia de la envidia de sus propios compañeros, ya que era el más popular, esta fama la había conseguido con su dedicación y buen desempeño.

A este hospital llegó la estudiante universitaria Cassandra Cassidy, con todas las ganas de sacar su titulo, se enamoraron y contrajeron matrimonio, ya casados continuaron trabajando en el hospital, ella descubrió una serie de anormalidades en los pacientes, donde salían bien del quirófano, pero en la noche sufrían ataques mortales, Cassandra se dedicó a descubrir que era lo que pasaba en compañía de su compañero Robert, que también se iba a operar, ellos habían descubierto varios casos con las mismas características, a este síndrome lo llamaron “muerte quirúrgica repentina” o MQR, los médicos no estaban de acuerdo con estas investigaciones, pues no les convenía que el hospital estuviera en entredicho, como siempre primero estaba el prestigio y la reputación sin importar lo que pase, pero Robert no se amilanó por esto y él y Cassandra siguieron con sus averiguaciones, sin impórtales el peligro que corrían.

Cassandra también tenía pendiente la operación de un ojo, en esta cirugía su marido aprovechó para aplicarle sobredosis de insulina, haciéndola ver delante de sus compañeros como una drogadicta, a duras penas pudo salir de este trance, y darse cuenta que su esposo era el culpable de todas esas muertes ocasionadas por que en la noche les aplicaba algo intravenoso que les provocaba un paro cardiaco, él se llevaba la idea de que con los órganos de unos le daba vida a otros, él no quería que personas débiles y que de todas maneras iban a morir, retrasaran la vida de otros que según él si valían la pena, se creía un Dios dándole y quitándole la vida a su antojo a las personas que caían en sus manos.

Su amigo Robert también fue operado, en la noche recibió la visita del asesino y como estaba tan débil trató de defenderse pero no pudo, lo ahogaron con una almohada contra la cama, sacaron toda la información que tenia sobre los casos que estaba investigando, en la autopsia apreció que fue un ataque al corazón. Cuando le contaron a Cassandra no lo podía creer, ella lo había visto la noche anterior y estaba bien, se sintió desesperada ya que en ese momento la habían acabado de operar y tenía los ojos vendados.

Su marido para despistar se estaba portando con ella lo más de bien, la consentía, para no despertar sospechas. Es una persona enferma, que abusa de los medicamentos los cuales puede obtener muy fácilmente por medio de una orden, en esos momentos de locura no distingue, ni le importa nada, le dijo a Cassandra que estaba de acuerdo en internarse en un hospital para rehabilitarse, pero que no quería en este, sino en otro que estaba cerca de ahí, ella le dijo que le parecía bien, que estaba dispuesta a apoyarlo si así lo quería, lo acompañó al carro y le dijo que si quería ella manejaba, pero él le dijo que no, que estaba bien, pero en el bolsillo le descubrió un paquete de insulina, al verse descubierto le confesó todo, que la intentó matar a ella, que mató a Robert y a muchos otros, por el mero hecho de que le estorbaban, no por ellos iba a dejar que le destruyeran la vida, estando en esto, forcejearon y en medio de su desequilibrio, la golpeó y al tratar de estabilizar el carro, este dio tumbos, pereciendo en el accidente, Cassandra se logró salvar.

Se repuso de todas las contusiones y la iban a nombrar jefe de residentes, no quiso volver a hablar de su marido y todos le respetaron esa decisión, igual sabían que si hablaba el hospital quedaría muy mal parado, ya que todos ahí se creían dioses.

Por Amparo Bonilla

Me considero una apasionada de la vida, soy alegre, optimista y siempre encuentro lo bueno de lo malo. Tengo una filosofía de vida que consiste en hacer lo que me gusta, cuando quiero hacerlo y sobre todo sonreír porque la vida serie es muy aburrida...

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