Algo de no creer. Porque quién se iba a imaginar que este tirano que se ufanaba de estar bien resguardado, que se creía intocable, insultaba al Presidente de Estados Unidos iba a caer como coco.
Es que desde lo más alto el totazo es más duro y este se dio de jeta contra el planeta. Anocheció y no amaneció, cuando se dieron cuenta ya iba camino a Nueva York.
Su peor pesadilla se había hecho realidad. Lo nunca imaginado, se lo robaron, como robarle a un niño un dulce en las puertas de la escuela, silenciosos y solo unos cuantos muertos, pero como a él no lo custodiaban personas de cuba, pues eran fantasmas los que estaban a su lado.
Era de los que decían a grito herido que allí no habían cubanos, que el personal de su seguridad eran los mismos venezolanos, así que cuando entraron los hombres del Presidente de los Estados Unidos se enfrentaron y sus mismos guardias lo entregaron.
El asunto es que meses después, no se sabe qué pasa, pero el asunto es que él sigue por allí y nosotros por aquí mejor si él.
