4 años después y estamos en la misma situación que en las elecciones pasadas. Con el agravante de que el actual Presidente se niega a soltar la tetica. Él quiere seguir así sea a la sombra de su heredero, Iván Cepeda.
No se qué tiene ese puesto para no querer soltarlo o es que le da miedito que se lo coma el tigre
Y es que si hubiera sido un buen Presidente, que tuviera a Colombia súper bien, todavía uno diría: «si, vale la pena otros 4 años». Pero nada que ver, en mi vida he visto un Presidente más malo, más vendido, más compinchado con la guerrilla. En fin, que miedo da.
La salud anda colapsada. La seguridad pésima. Los secuestros han vuelto a ser el pan de cada día. Todo anda patas para arriba, y así hay gente que quiere que sigamos así. Según ellos, hay que darle tiempo y por eso piensan que Cepeda lo arreglará todo en los próximos 4 años.
Ilusos, parecen borregos, son bien cerrados y tapados, no entienden nada, solo lo que ellos digan.
Y llega Abelardo de la Espriella, una persona que no es político, que no promete ni hace discursos como los otros, que llega con sus ideas novedosas, con ganas de cambiar esta mierda que tenemos y que nos está ahogando.
Por qué que necesidad tiene de venir de su mundo de ensueño a vivir una pesadilla donde arriesga su vida todos los días, donde lo quieren matar y le toca esconderse en una urna de cristal.
Así y todo no le tiene miedo a nada ni a nadie. Es un valiente que se arriesga por un ideal. Que le gustaría, como todos los colombianos ver a una Colombia libre de ese parásito que no nos quiere dejar libres y que quiere mantenernos bajo su yugo, desangrándonos hasta más no poder.
Y en estos momentos de la Espriella los tiene temblorosos y que se cagan del miedo. Pues ya les ganó en la primera vuelta y quieren remontar en la segunda como sea.
Se andan craneando cómo hacer la trampa para ganar estas elecciones así sea mandando a quitar del medio a medio país que no están de acuerdo con ellos.
Petro anda como si el fuera el candidato, es el que más habla y dice que a Cepeda le robaron las elecciones. Seguro se le perdieron los votos que pensaba meter. Como le cogieron a más de uno de los que compraban votos, anda como un titi con ganas de subirse a un árbol y comerse las uñas. Por eso anda despotricando a diestra y siniestra, como si ellos tuvieran que ganar a las buenas o a las malas.
Esto va a estar bien maluco en las próximas elecciones, porque donde de la Espriella gane, ellos no van a reconocer la victoria y están amenazando con la primera línea. Con que el Presidente se va a empelotar y salir a las calles a ver si de la nada se le aparecen todos los votos que quiere meter de contrabando.
Porque eso sí es seguro, si llegan a ganar no será de forma honrada, igual que pasó hace 4 años que nos metieron el gol y nadie dijo nada. ¡Somos más pendejos!
Solo después se dieron cuenta de la jugada que hicieron para llegar al poder, pero ya era tarde, no sé dijo en el momento y por eso estamos como estamos. Lamentándonos de un Presidente bien mamerto que no sirve para nada.
Espero y aspiro que en esta ocasión no nos dejemos meter los dedos a la boca y estemos todos ojo vivo, que la trampa puede llegar por cualquier parte.
Y la verdad, la mayoría no queremos un Gobierno que nos deja una vicepresidente analfabeta para completar. Esa es otra cosa, no me explico como es que para un cargo tan importante este candidato se consiga una vice tan ñoña, como la anterior. O será para que no los opaquen y no competir en conocimientos, porque está vez si, el burro hablando de orejas.
Es que solo por la vice, la gente debería castigar el desatino, pero como se sienten identificados con la ignorancia, pues eso tendrán.
Y si está vez dejamos pasar una persona que nos quiere sacar del fango, pues merecido tendremos lo que nos espera. Así que nada que pensar, nada de dudas, firmes por la patria .
No tenemos que dejar que nos metan cuentos, pues si de la Espriella es malo, Petro y Cepeda son mucho peor. Este al menos no nos viene a robar lo que Petro ya nos robó hace tiempo, ya no tenemos nada que perder y si mucho que ganar.
